
" Lo amaba con una intensidad tan abrumadora que no le importaron ni las críticas, ni los insultos, ni el odio de una madre que no la consideraba lo suficientemente digna como para ser la novia de su hijo.
No le importó, tampoco, que mancharan su nombre y le atribuyeran un pasado turbio y falso. Ni siquiera le importó que la apodaran “la serpiente”.
Hizo oídos sordos a las acusaciones de una España que no aceptaba su amor porque “no les habían echa’o las bendiciones”. - Vivir así, amándose tanto pero sin estar casados, era vivir en pecado –
A Lupe, sólo le importaba lo que pensara de ella Manuel Rodríguez . Y Manuel la amaba con toda su alma, así que merecía la pena esperar...aguantar hasta poder huir juntos a un lugar donde no hiciera falta firmar el amor en un papel, ni jurarlo ante un sacerdote.
Estando juntos unos días acumulaban felicidad para muchos más... Decidieron ser fuertes, seguir queriéndose y esperar a que llegara octubre.
Invertir la energía en besarse en lugar de desperdiciarla en defenderse de la gente que los quería separar fue una buena elección.
Lo tenían todo planeado; todo iba a salir bien.
Pero se les adelantó Islero y octubre nunca llegó.
Y aquel 28 de agosto de 1947, se rompieron en la plaza de Linares y a la vez, el triángulo de Scarpa de Manolete y el corazón de Lupe Sino.
En la enfermería, desangrándose, él sólo pensaba en ella.
Fuera, llorando de rabia y de pena, ella sólo pensaba en él.
No la dejaron entrar. Les robaron la última mirada y el último te quiero.
El torero se convirtió en mito pero nadie volvió a hablar de la mujer a la que amó; por aquella época no interesaba que se convirtiera en su viuda oficial.
Antoñita B. Lopesino, lo lloró a solas y durante toda su vida.
Sus ojos verdes nunca volvieron a verse reflejados en otros como lo hicieran en los de Manuel.
Le tocó la peor parte; la de seguir viviendo sin él. Y lo hizo, pero sin dejar de amarlo.
Los años fueron pasando, y cada 28 de Agosto un trocito de Lupe volvía a morir en Linares, hasta que un día, en septiembre del 59, murió del todo.
Nada se dijo sobre su muerte… A nadie le importó la causa.
Una noche de septiembre un amigo me contó que Manolete murió de pena... Y hoy, que es septiembre, y que me apetecía hablar de Lupe, sé que ella también murió de pena. De pena y en septiembre.
Al menos, ahora ya nadie los puede separar. "
[ María Gómez]
-”Maestro, le presento a Lupe Sino,
lo dejo en buenas manos, matador”-
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