Con la idea inicial de visitar el Monasterio de Jasna Góra, en Cesztochowa, pero ante la locura (ya habitual) de los trenes polacos y el aparente gafe del que gozo y que hace que los trenes desaparezcan... al final Rubén y yo hemos pasado la mañana paseando por el Cementerio Judío de Lodz; el más grande de Europa y, definitivamente, visita obligada en esta ciudad.
Impresiona.
Las tumabs se amontonan y se cubren de musgo en un intento fallido de evitar que las hojas secas y la maleza no las sumerjan , del todo , en el olvido...
Me ha gustado el paseo, podria volver.
Me quedo con una extraña sensacion de paz unida a la rabia de saber que nacen seres capaces de albergar la crueldad necesaria para exterminar a otros...
Siguiente destino; el Ghetto judío de Litzmannstadt, en Lodz; el segundo más importante después del de Varsovia y el que más aguantó sin ser liquidado, hasta que, en Agosto de 1944, la población fue trasladada a Auschwitz...
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"...
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento: "¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!"
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan los huesos...!
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es, sin espíritu,
podredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
que al par nos infunde
repugnancia y duelo,
a dejar tan tristes,
tan solos los muertos."
G.A.Bécquer
(Fragmento de "Cerraron sus ojos")
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"...qué solos se quedan los muertos..."
Por lo demás, tarde de domingo propiamente dicha, ;)
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