domingo, 20 de enero de 2008

Viento




LA CÓLERA DE UN VIENTO


Dormir algunas veces cuesta mucho.

Lo digo por el whisky doble

y por los calcetines que preciso

y por cómo arrancaste mi foto de tu cuarto,

con aquella amargura en los labios crispados.

Desde entonces yo trato de imitarte:

pongo cara de cínica, troceo tu corbata,

y vuelvo indiferente la almohada.

Vano intento. Guardarte en un capítulo.

Como meter el mar en un pobre agujero.

Y aquí sigo en la playa, con mi pala, mi cubo...

tan sola ya, tan roto el uniforme...


Ángeles Mora



Hoy en Lodz, lluvia, viento y pasteles.
Sigo estudiando

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