Es feucha, pero yo la quiero un montón.
Ella me protege y a cambio, yo la paseo.
No tenemos un contrato firmado, pero lo cumplimos a rajatabla.
Yo no me olvido de ella y ella no me cambia por nadie.
De Cartagena a Lodz pasando por Varsovia y Praga... nunca nos hemos separado.
Nunca hasta hoy.
Hoy, algo ha alterado nuestra simbiosis cotidiana; después de probarme un abrigo en Galeria Lodzka la he abandonado en el probador sin saberlo...
Al rato he notado su ausencia y se me ha venido el mundo encima...No hay otra igual, no hay otra que haya presenciado todos esos momentos...La pérdida era irreparable.
Triste, como un pingüino en un garaje, he desandado mis pasos y allí estaba; sóla, inmóvil, esperándome....MI GORRA! :) (esa que a nadie le gusta pero que todos os poneis...jeje)

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