sábado, 4 de septiembre de 2010

hoy





desilusión.

1. f. Acción y efecto de desilusionar o desilusionarse.



desilusionar.

1. tr. Hacer perder las ilusiones.

2. prnl. Perder las ilusiones.

3. prnl. desengañarse.









Hace 9 meses que hice la mochila y me alejé de mi gente. De mi tierra. De mi mar. Llegué aquí cargada de ilusión, de entusiasmo, de ganas de.


Hoy, con la ilusión perdida desde hace semanas y la sonrisa por los suelos, me siento demasiado lejos de todo lo que me importa.












___________________________________________




¿Compensa?
Hoy, pienso que no.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Una desilusión es necesaria
para degustar cualquier ilusión,
no hay altos sin bajos, ricos sin parias,
no hay corazonadas sin corazón.

¿Qué me dices de lo que has aprendido?.
Hay que buscarle el sentido a las cosas,
el alma a los sueños incumplidos,
la poesía a la rutina en prosa.

Hay que tener la maleta en la puerta
para aprender que la vida está muerta
si no te la comes a dentelladas.

Es sábado. Sal en busca del verso
que te ayude a encontrar el universo
que cree haber perdido tu mirada.

Martu dijo...

Busco el sentido en cada gota
de agua que choca en el cristal.
Sé que la ilusión también se agota
y ahora me toca remontar.

Pero esta noche quisiera ver contigo
la luna al otro lado del cristal
sentir en tus brazos ese abrigo
que no encuentro en esta oscuridad.

Necesito sonreir para estar viva
sentir las cosquillas de la vida
creer que todo puede mejorar.

Necesito lo que me falta en este pueblo
eso que me calma cuando tiemblo.
eso que tanto extraño cuando duermo.

Anónimo dijo...

No me has hecho caso; bien. Pero el verso
quizás no aguante despierto hasta el alba;
quizás on the rocks se esté deshaciendo,
quizás este verso no sea nada.

Quizás, conmigo, no verías lunas,
quizás, sin mí, tengas mejor abrigo,
quizás, a tu lado, no esté en ayunas,
quizás, a mi lado, no es limpio el trigo.

Quizás debería ir a besarte,
quizás mis sueños sueñen desnudarte.
quizás me masturbe sin melodías.

Quizás, en Monzón, lo que baja, sube,
quizás al otro lado de la nube
no siempre está calle melancolía.

Martu dijo...

Puede que los peces se deshagan,
que las palabras se las lleve el viento,
que estos versos no signifiquen nada,
que sea para ti sólo un recuerdo.

Pero puede que aciertes si me besas,
que tus sueños no estén equivocados,
que al final te confiese que soy ésa,
que si la dejas te comería a bocados.

Sin embargo aquí sigo pensativa
sin atreverme a tomar la iniciativa
de tumbarme a tu lado en la alfombra.

Ni tampoco me atrevo a desvelarte
que te pienso y no tardo en desnudarte
porque quizá no te parezcan formas.

Anónimo dijo...

Cierro la puerta; y cierro el cuaderno.
Los disparos de caza me despiertan,
me enloquecen, me apabullan, me alertan
de que se acerca un largo y duro invierno.

El otoño, apenas se ha notado
en las lágrimas del sauce llorón;
en dos pañuelos más en la estación
y en cinco fantasías o pecados.

Cierro las ventanas, bajo persianas,
y no dejo que se cuele la luz
ni por una esquina de mis mañanas.

Ya no jugaremos a cara o cruz.
Tú ganas, me retiro por temor
a escucharte y no escuchar un tabú.

Martu dijo...

LO SIENTO. No era mi intención apabullarte
no quise decir nada que te molestara
no hay motivos por los que preouparse
soy yo la que sobra, y la que se calla.

Si es lo que quieres, seguiré fingiendo
que es sólo una amistad y mucho compartido.
Seguiré, a ojos de todos interpretando
el papel de que soy feliz en otro abrigo.

No es necesario que cierres nada,
prometo no entrar donde no estoy invitada.
Si tú estás bien así, así será.

Sólo te pido que no huyas del todo
y al menos me dejes disfrutar de ese modo
que tienes de arrancarme las sonrisas.

Anónimo dijo...

Malditos versos bienintencionados,
pecados que quisiera cometer,
soldados que se matan por placer,
crupier que pierde el sueldo con los dados,

candados de deseos de somier,
icebergs que sumergen sus pasados,
linier que corre para ningún lado,
letrado sin letras que defender.

Malditos versos ininteligibles,
tan caducos que os creéis invencibles
y si se desnuda, pedís ayuda.

Mujer, esa ha sido y es la palabra,
y precisar un nuevo abracadabra
que abriese las puertas de nuestras dudas.

Anónimo dijo...

Salto por la borda de esta quimera
sin fijarme que caigo otra vez dentro.
Me paro, me detengo, no me encuentro
ni te encuentro para que me eches fuera.

Quiero salir, pero esta adormidera
me está difuminando el epicentro.
Y me parece que no es el momento
de escribirte, pero es que no hay manera.

Y de borrachera está mi cordura,
y de jarana está mi corazón,
y yo estoy más cerca de la locura.

No quiero ponerle al verso pasión,
no quiero torcerte tus comisuras,
no quiero soñarte y saber que no.

Martu dijo...

Toda la noche borrando lo que escribo,
por miedo a equivocarme de canción.
Todos tus versos rozando el precipicio,
que salto en cada esquina del colchón.

Saldré luego de cervezas con tu cordura,
intentaré dejarme en casa el corazón,
para parecer un poquitín más dura,
pero seguro, la que pierde es la razón.

Y sé que no es locura lo que leo
pero el miedo le ha ganado la guerra al quiero
Y asumo que no quieras que en tus sueños salga yo.

Ojeras, un café, y una sonrisa,
Otra vez me has alejado de las prisas
Que tenga usted un buen día, caballero.

Anónimo dijo...

Un cantautor: "Carlos Chaouen"

Martu dijo...

Una de mis canciones favoritas: "Pintando en el cielo".

Anónimo dijo...

Esa es una de las que me atrevo a tocar con la guitarra.Martu, no me tengas nada en cuenta.Piensa que solo he sido un entrometido que ha intentado sonsacarte un poco de la poetisa que llevabas dentro.Hoy, como ves, no tengo rimas, ni versos, ni besos, ni ganas de llegar a la cama para ver que hoy tampoco estás tú.Un beso desde el centro de ningún sitio.

Martu dijo...

Guitarra?, "Martu"?

Le conozco demasiado como para jugar al despiste.
un besico

Anónimo dijo...

No juego al despiste; ni sé si juego,
me parece que ahora soy tu juguete.
Mi guitarra no conoce tu fuego
mi fuego no conoce tus grilletes,

Tu nombre lo pone siempre al principio,
mi nombre lo omito porque da igual,
ójala te desnudara los ripios,
ójala desnudaras el cristal.

Ójala nos conociésemos, creo,
no sonaría tan mal mi solfeo,
no afinaría la guitarra a tientas,

Si ya me conoces en demasía,
debe ser que mi triste poesía
habla por mí mucho más de la cuenta.

Martu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Lamento perdonarte la tristeza,
lamento no ser el que crees que soy,
lamento que tanto verso y belleza
no llegue a los ojos del otro yo.

Lamento no haber entrado en tu vida
más que por la puerta de atrás de un blog,
lamento que tu alma esté curtida
en batallas perdidas por amor.

Lamento no ser él, que no te escuche,
que tus palabras sean un peluche
que acurrucan unas manos ajenas.

Lamento convertirme en decepción,
en instinto erróneo, desilusión,
en no haber arrancado tus cadenas.

Anónimo dijo...

Siento que ahora borres tus comentarios,
muestrario de amores que están guardados,
versos alados sin escapularios,
corsarios que abordan sueños soñados.

Poco importa si él lo lee o no,
la voz a él debida ya ha surgido
de un latido profundo, de algún sol
que aún brilla y no se dará por vencido.

Por eso, yo sólo he sido la mecha
que le ha enseñado a Cupido las flechas
que eran para vosotros y olvidó.

Cuélgale del cuello una interrogante,
dile que al destino le haga un desplante
y que Soledad, nunca ataca a dos.

Martu dijo...

BUSCÁNDOTE

Quizá no nos podamos encontrar más que en mis versos. Quizá hasta nos hayamos ya cruzado en algún sitio. Puede que fueras tú, ponte por caso, la dueña de la falda azul y viento que andaba en la estación el otro día. También pudieras ser la que bebía a solas en la barra
o esa otra que besaba sin fe los labios de aquel tipo. Puestos a especular puede que incluso tengamos ya noticia uno del otro, que hasta hayamos hablado y discutido
de un futuro de niebla en el que estemos juntos, sin saberlo. Pudiera ser también que ya hayas sido, que ya te haya besado y disfrutado
todo cuanto el azar fijó que me correspondía. O puede que me esperes tan lejana que yo no sepa andar hasta encontrarte. O que me canse antes y tire la toalla.
O que quiera buscarte en los ojos de otra. También pudiera ser que sólo fueras producto de la fe. Y que al ir persiguiéndote se escape
esa otra que eres tú, pero que es otra. No sé. Quizá fuera mejor no darle vueltas y andar con la inocencia del que sabe que sentarse a esperar no vale nada. Que hay que echarse a volar y ya veremos. Que romper a vivir tiene estas cosas.

J.J.M

Anónimo dijo...

Tristemente, nunca hemos coincidido,
por más que yo te sueñe cada día,
por más que tú me busques poesías,
por más que nos encienda lo prohibido.

Tristemente, nunca te vi la falda,
por más que mire siempre entre la gente,
por más que halles el verso pendiente,
por más que nos de por darnos la espalda.

Tristemente, nunca te vi en la barra,
por más que se entonara mi guitarra,
por más que te besaran otros labios.

Tristemente, nunca te probaré,
por más que le quiera yo poner fe,
por más que, tan tonto, me crea un sabio.

Anónimo dijo...

Tanto silencio atormenta,
dice que pague la cuenta
de cada verso baldío,
sin achacar desvaríos,
sin poner sueños en venta.

Tanto silencio desquicia,
dice, como una primicia,
que esto me pasa por tonto,
que desnudo mal y pronto
a alguien que pide caricias.


Tanto silencio interroga,
lleva en la mano una soga
con la forma de algún cuello.
Le pregunto a mi camello
y me responde con droga.

Tanto silencio envenena,
cambia rubias por morenas,
une dos intimidades,
recuerda que no hay edades
para ver la luna llena.

Tanto silencio me mata,
me raciona los cubatas,
te viste de exclamación,
me desnuda un corazón
que muestra más de una errata.

Martu dijo...

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de
fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me
receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, mi es poco, es bastante. En una
semana se pueden reunir todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la tierra y se les
puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio.
Porque las mejores palabras del amor están están entre dos
gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y
subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que
te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame
agua", "¿sabes manejar?,"se hizo de noche"... Entre
las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he
dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te
quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del
tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú
quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No
sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para
entender las cosas. Porque esto es muy parecido a
estar saliendo de un manicomio para entrar a un
panteón

[Jaime Sabines]

He intentado una respuesta, en realidad varias, pero mis versos no están a la altura. Rimo mal, y miento peor. Y además, coincide que estas líneas de Sabines describen bastante bien lo que siento, así que aquí las tienes, otra vez.

Gracias... por todo. un besico