viernes, 17 de diciembre de 2010

600 minutos

1autobus
1ave
1tren
1maleta
1mochila
Mucho frio.
Muchas ganas de llegar.
Un montón de sonrisas

10h

600 minutos

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya pasaron los seiscientos minutos,
ya pesaron las hojas del cuaderno,
ya pisaron las flores el invierno,
ya posaron los humos del canuto,

ya volví a quedarme en solitario,
ya volví a recordarte, de nuevo,
ya volví a decirte que te debo,
ya volví a pagarte honorarios,

ya me voy, no me queda otra opción,
ya me visto, conozco esta canción,
ya me alejo de lo que nunca fui,

ya me canso de los ya repetidos,
ya te dejo, me daré por vencido.
Y otra vez de rodillas ante ti.

Anónimo dijo...

De rodillas, cambia la perspectiva;
el silencio se torna más rotundo,
las limosnas son para vagabundos
que escupen los sonetos sin saliva,

el frío suelo se siente más cerca,
las hormigas se suben por mis pies,
y el pasado se vuelve del revés
para que el presente me llore albercas.

Veo por dónde van ahora los tiros
que quieren rozarme como un suspiro,
mas, por suerte, mi corazón respira.

Me levanto y cambia mi perspectiva,
la poesía ya no es receptiva.
Parece que desde Murcia nos miran.

Martu dijo...

De rodillas, te llego a la cabeza.
Mi poesía, que sigue malsonando
reconoce que te ha estado extrañando
este tiempo, (perdone la tristeza).

Y seiscientos minutos que pasaron,
y quinientas las noches que son pocas
y otra vez a esperar, que es lo que toca
que al destino le dé por encontrarnos.

Mientras tanto le pesan al cuaderno,
las rimas, las sonrisas, los días, los besos..
Pero son sólo papel a merced del viento.

Quinientos kilómetros mide el olvido,
que viste de casualidad estos versos;
que te obliga a no soñar conmigo.

Anónimo dijo...

Temía por mí si no contestabas
y temo por ti si ahora me contestas.
Los versos que antes se te entrecortaban,
hoy son tu suma, y los míos resta.

Y es que de rodillas, me sobrepasas;
y yo, besando el suelo que pisas,
sólo consigo soñar con la excasa
luz que tu cuerpo me trae con la brisa.

Súmale a tus quinientas, esta noche,
porque voy a deambular con el coche
hasta que halle a quien se parezca a ti.

Quien me obligue a no soñar hoy contigo,
sabrá que los sueños que no consigo
me arrancan de cuajo trozos de mí.

Martu dijo...

No temas, si al leerte me estremezco
No temas, si respondo mal rimando
No temas, que ya sé que no merezco,
y que no tengo, ni tus besos ni tu abrazo.

De rodillas, te acaricio la cabeza,
es más fácil besarte así en la frente.
De rodillas, ahora tengo la certeza,
de que siguen mis ojos en tu mente.

No hay noches suficientes pa olvidarte,
ni versos suficientes pa explicarte,
que no hay coches que nos saquen de este embrujo.

Y dile, a la que te obliga a no soñarme,
que te cuide porque eres lo más grande
que he tenido entre mis brazos y he perdido.

Anónimo dijo...

Mientras la luna afirme teorías,
mientras la poesía nos abrace,
mientras la noche acabe con el día,
mientras la copa sea mi desguace,

mientras el tiempo sea relativo,
mientras el mar empuje nuestras olas,
mientras el papel calle lo que escribo,
mientras el viento no nos deje a solas,

mientras la distancia nos deje en vilo,
mientras la pasión no penda de un hilo,
mientras el corazón no sea un blando,

mientras las musas aguanten mi llanto,
mientras el amor sea otro esperanto,
mientras tanto, te seguiré soñando.

Martu dijo...

Mientras la luna sepa en quién pensamos,
mientras la poesía nos una y nos separe,
mientras la noche llore nuestro abrazo,
mientras la copa de locura no se acabe,

mientras el tiempo sea lo que nos queda,
mientras el mar te lleve mis mensajes,
mientras el papel se muera de la pena,
mientras el viento nos siga en este viaje,

mientras la distancia se acorte con palabras,
mientras la pasión exista sin buscarla,
mientras el corazón aguante estar sin ti,

mientras las musas canten por Sabina,
mientras el amor siga siendo una mentira,
mientras tanto, te seguiré soñando.

Anónimo dijo...

Ya no tengo nada más que decir,
volver a huir, olvidarnos si puedo,
maldecir a los cielos y a los credos,
cerrar los ojos e intentar dormir,

aplaudir tus versos y tus maneras,
quimeras propias de un lunático,
movimientos dulces y erráticos
que te marqué y siguieron tus caderas.

que suene mi guitarra en otras manos,
y sea tu cuerpo, placer mundano,
el que baile al son de otro junta-versos.

Lucha por él si es lo que te apetece,
que yo seguiré en mis malditas trece
de despertar tu musa, tu universo.